Twitter suspendió ayer las cuentas de los disidentes de las FARC “Iván Márquez” y “Jesús Santrich” al considerar que incumplen sus reglas tras la publicación de un video en el que el primero critica al Presidente colombiano, Iván Duque. El jueves la Policía colombiana pidió a Twitter y a YouTube eliminar las cuentas de los disidentes que el 29 de agosto de 2019 retomaron las armas, en un video en el que aparecen con uniforme militar y rodeados de hombres armados.

Las reglas de Twitter prohíben las amenazas violentas y la glorificación de la violencia.

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En su origen, la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), cuando todavía no tenía ese nombre, y antes de los secuestros y de las operaciones en el norte del país, tuvo una conexión chilena: dos de los fundadores de esta agrupación de izquierda viajaron a Chile a comienzos de los años 90 y fueron entrenados por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). La relación entre las agrupaciones terroristas está documentada en “EPP, historia no autorizada”, libro en que el periodista paraguayo Andrés Colmán cuenta desde los inicios de esa guerrilla en el año 1992, cuando el Partido Patria Libre (PPL, marxista, creado en 1990) decide “construir un brazo armado clandestino”, hasta la generación actual, que mantiene secuestrado desde hace tres meses al exvicepresidente Óscar Denis.

“Esos remanentes del FPMR fueron el primer grupo asesor de lo que hoy es el EPP”, dice a “El Mercurio” Colmán, quien en 2001 coordinó un equipo de cinco periodistas del diario Última Hora para investigar a esa agrupación luego del secuestro de María Edith Debernardi, esposa de un empresario y liberada tras el pago de un rescate. Fue el primero de 15 secuestros que el EPP ha realizado hasta ahora.

Se fijaron en las figuras de Alcides Oviedo y Carmen Villalba, considerados dos de los fundadores del EPP. Ambos cabecillas, actualmente encarcelados, niegan el nexo con los frentistas, pero, con datos del Ministerio Público paraguayo y entrevistas con exmilitantes de PPL, aparecen las pistas de los viajes a Chile.

En su libro, Colmán menciona cinco viajes de Oviedo a Chile entre 1995 y 1996; el último, el 30 de noviembre de ese año, con ingreso por el aeropuerto de Iquique, y no hay datos de su salida, por lo que “se presume que salió ilegalmente”. Mientras que Villalba registra cuatro viajes entre 1996 y 1997, y la última visita tampoco registra datos de salida.

Según la fiscalía paraguaya, esos viajes fueron “incursiones para obtener apoyo logístico internacional y realizar jornadas de entrenamiento en técnicas de guerrilla urbana y rural, secuestros, construcciones de escondites, ataques a puestos policiales y militares, manejo de armas y explosivos”.

Colmán muestra en su libro algunas fotos de Oviedo en Chile, requisadas en un allanamiento realizado por la fiscalía antisecuestro a la casa de los Oviedo Villalba en la localidad de Itapuá.

“Tanto Carmen como Alcides lo desmintieron muchas veces (los contactos con el FPMR), tal como desmintieron muchas cosas que después terminamos confirmando. Como su propia pertenencia al Partido Patria Libre, que finalmente asumieron”, dice Colmán.

Hay una versión que sostiene la fiscalía y los organismos de seguridad de Paraguay, pero que el periodista no pudo confirmar en su investigación: que Oviedo y Villalba participaron como “observadores” en el secuestro de Washington Olivetto, en São Paulo en diciembre de 2001. Olivetto estuvo en poder de sus captores 53 días, hasta que fue rescatado en febrero de 2002 por la policía tras la detención de dos colombianos, una argentina nacionalizada española y tres chilenos, estos últimos pertenecientes al FPMR y al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Colmán dice que el contacto entre ambas agrupaciones no fue muy largo, pero que después del adiestramiento comenzaron aplicar “las técnicas de guerrilla que aprendieron con el FPMR” y los secuestros, una de sus principales fuentes de financiamiento.

Oviedo y Villalba fueron detenidos en 2004, y la dirección política de la agrupación pasa a Osmar Martínez (luego encarcelado y moriría en prisión), quien estableció contactos con otra organización izquierdista de la región: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De acuerdo con la investigación de Colmán, integrantes de la guerrilla colombiana viajaron a Paraguay en 2005 y “entrenaron, durante cinco o seis meses en el monte, al grupo que hoy continúa activo en la zona norte de Paraguay”.

Recién en 2008 adoptaron el nombre de Ejército del Pueblo Paraguayo, y pese a que no es una fuerza con gran poder de combate, los diferentes gobiernos no han podido controlarlo.

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El líder opositor venezolano Juan Guaidó insistió ayer en la necesidad de lograr elecciones “libres y justas” para volver a la democracia en el país.

En un evento virtual organizado por la Sociedad de las Américas/Consejo de las Américas, el líder reconocido como Presidente encargado de Venezuela por más de 50 naciones acusó al régimen de Maduro de querer “ganar tiempo” con el nuevo diálogo político, y aseveró que una simple negociación con el chavismo no es una alternativa. “Tiene que haber responsabilidad y presión adicional sobre el régimen para lograr lo que hemos llamado ‘forzar' una solución política al conflicto (...), porque la dictadura de Maduro ha demostrado no querer voluntariamente llegar a una solución”, dijo.

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La fiscalía mexicana exoneró de todos los cargos al exsecretario de Defensa Salvador Cienfuegos, quien había sido entregado a México por EE.UU., donde la Agencia de Control de Drogas (DEA) lo había detenido y acusado de narcotráfico y lavado de dinero.

El general Cienfuegos, quien fue jefe del Ejército y ministro durante el mandato del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), arribó a México en noviembre, luego de que la justicia estadounidense desestimara, a pedido de México, las acusaciones por las que fue detenido.

“Resuelve la Fiscalía que no procede la acusación que se le fabricó al general Cienfuegos por la DEA”, dijo ayer el Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, avalando en pleno la decisión de la fiscalía, que dijo que no se encontraron pruebas que lo vincularan con el crimen organizado ni con enriquecimiento ilícito.

Las declaraciones del mandatario de izquierda abre nuevas fisuras en la relación con Estados Unidos, ya complicada por la decisión del gobierno mexicano de limitar el trabajo de la agencia antidrogas y de otras agencias de seguridad extranjeras, lo que repercutiría en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

López Obrador, que lleva años criticando la injerencia externa en asuntos de seguridad nacional, aprovechó la exoneración de Cienfuegos para ser extremadamente duro contra la DEA, e incluso insinuó que había propósito electorales. “Veo muy poco profesionalismo. (...) No fue un buen trabajo. Lo que hicieron no tiene sustento, no hay materia”, afirmó.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos afirmó ayer que se “reserva el derecho” de procesar de nuevo al general Cienfuegos por narcotráfico y lavado de activos “si el gobierno de México” no lo hace.

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