“¿No les quedó claro que eso es lo que buscan los violentistas y la izquierda no democrática? Lo que buscan la noche del plebiscito es botar a Sebastián Piñera”.

—¿Ya no quiere ser coronel en retiro?

—Coronel (r) suena menos que general en retiro —dice y se ríe—. Está con una barba blanca corta, su mechón de pelo sobre la frente y el ceño fruncido que no se ha desdibujado en todos estos años. Se está fumando un cigarro en la terraza de su cabaña en Villarrica después de anunciar lo que es, aunque no lo diga así, su regreso a la política. Afuera llueve a cántaros.

En la tarde se irá a Concepción, luego a San Fernando, para terminar en Santiago el viernes —donde se terminó esta entrevista— tratando de sumar nuevos actores a lo que viene pensando hace semanas: subir a la derecha al “Apruebo, pero no desde una hoja en blanco”.

Es miércoles y Pablo Longueira, exdiputado, exsenador y exministro, se acaba de reinscribir como militante de la UDI. Es la segunda vez. La primera fue en 1983, cuando fundó el partido junto a Jaime Guzmán. Estuvo en él hasta el 9 de marzo de 2016 cuando renunció en medio de la investigación por las llamadas platas políticas.

Acaba de decir, sentado en la cocina, que votará Apruebo, que será candidato a la Constituyente en el peor distrito para la derecha en la última elección (San Bernardo) y que se presentará a presidente de su partido en las próximas elecciones. Reconoce estar preocupado por el país. Dice que tiene claro que convencer a la derecha de que el mejor camino para mantener lo mejor de esta Constitución no es votar por el Rechazo, será durísimo. “Lo viví en carne propia cuando el año 90 voté a favor del acuerdo para que Gabriel Valdés fuera presidente del Senado, después cuando aseguré que había que evitar que la DC desapareciera porque había inscrito mal a todos sus candidatos, y cuando estimé que había que evitar la caída de Lagos cuando nadie del gobierno le respondió a Ascanio Cavallo cuando señaló que no terminaba el período”.

—¿Cree que esta vez la respuesta de sus partidarios pueda ser distinta?

—Esta vez será mucho peor, más difícil. Porque no sé con qué argumentos les escucho decir que solo votando Rechazo se defienden principios. Muchos de nuestros partidarios se indignan, te insultan, te llaman para injuriarte. Solo con el paso del tiempo se logrará valorar lo importante que fue esta decisión. Incluso después algunos te considerarán un estadista, dice con humor.

El domingo pasado junto a su señora Cecilia Brinkmann tuvieron una videoconferencia con todos sus hijos, nueras y yernos. “Es una decisión familiar muy profunda y saben que lo vamos a pasar pésimo y que lo hago por Chile. Lo que más me impresionó fue una frase de mi hijo Cristián, que me dijo ‘papá, te quiero escuchar que quieres hacerlo'. Y le dije: “Quiero hacerlo, porque es un deber”.

—¿No le preocupa su salud? Usted tuvo una crisis muy profunda en 2013.

No me preocupa. Estoy más trabajólico que nunca. Afortunadamente, la depresión que tuve está completamente superada. Después que la sufrí, no me extraña que la haya tenido. El esfuerzo físico y psíquico que me demandó esa primaria que tuve que tomar sorpresivamente en 24 horas y que ya llevaba un año corriendo y que tenía que ganarla, en tan solo 60 días, fue de tal envergadura, que el cuerpo me pasó la cuenta.

—Decidió competir por la presidencia de la UDI. Hasta el momento se habla de una lista unitaria. ¿Qué ha visto y qué lo llevó a tomar esta decisión?

—Siento un deber hacerlo. Necesito un lugar para colaborar en Chile Vamos y así enfrentemos el plebiscito y la elección de los convencionales con la máxima unidad. Sería un error histórico que la derecha vaya dividida a un plebiscito y, además, que el Gobierno sea neutral. Necesito liderar la UDI para que juntos con RN, Evópoli y el Gobierno demos un golpe de timón. Siento que la derecha a ratos está de rodillas siguiendo como corderitos la estrategia de la izquierda no democrática del país. Nunca había visto el nivel de angustia de la gente, la falta de conducción, de liderazgo, y mucha gente me pide que por favor haga algo o que vuelva. Volveré, pero al día siguiente que termine la Convención y proponga una nueva Constitución al país me retiraré definitivamente a vivir a La Araucanía. Será mi último año en el servicio público. Me impacta el nivel al que ha llegado el país en tan poco tiempo.

—¿Cuál es ese nivel?

—Veo un serio riesgo institucional. Hay muchos que quieren que el gobierno de Chile Vamos no termine su período. ¿O no les quedó claro que eso es lo que buscan los violentistas y la izquierda no democrática? Lo que buscan la noche del plebiscito es botar a Sebastián Piñera. Y nuestro trabajo consiste en impedir ese escenario, que se respete la Constitución y la democracia.

—¿Es lo que usted piensa?

—¡Pero si eso es lo que quieren! Parece que nadie leyera la historia de Chile. Las crisis institucionales han sido con dos presidentes suicidados y con Arturo Alessandri Palma exiliado y con un golpe militar. La de Balmaceda el 91, la de Alessandri el 24 y la de Allende. Y ahora la izquierda no democrática nos quiere llevar, a todos los chilenos, a una noche negra el 25 de octubre. Lo que buscan es terminar a la Argentina, con un helicóptero. Y debemos impedir ese escenario con los instrumentos de la democracia.

—¿Así de negro lo ve?

—No lo veo negro. Veo la realidad. Veo los “chacones” que pega el PC en las calles donde llama a que el Presidente elegido por los chilenos renuncie. ¿Dónde estuvieron los demócratas condenando la violencia en las protestas? Hubo un silencio cómplice que nos debiera avergonzar.

—¿Por qué quiere votar Apruebo entonces si ve un riesgo institucional?

—Porque le vamos aguar la fiesta a esa izquierda no democrática. No les vamos a seguir el juego a los violentistas. Si todos votamos Apruebo, será una gran noche de unidad. Todos celebraremos y no habrá derrotados y el país se mantendrá, mayoritariamente, unido. Lo que tenemos que lograr es que el país se dé cuenta de que el plebiscito es irrelevante. Hay que licuarlo. Este plebiscito está absolutamente demás. Nosotros, eso sí, levantaremos la opción de un “Apruebo, pero no de cero”. No tengo duda de que la inmensa mayoría de los chilenos, que son moderados, quiere que rescatemos lo mejor de la actual Constitución y consensuemos los cambios necesarios para la que viene. En la crisis, la gente busca la moderación, no los extremismos.

—¿Por qué cree que el Gobierno no se la jugó por el Apruebo?

—No logro entender cómo el Presidente no define claramente a su gobierno por el “Apruebo, pero no de una hoja en blanco”, que es completamente distinto al “Apruebo para cambiarlo todo”. Ese es un mensaje positivo, empático con la ciudadanía. Le ayudaría a retomar la gobernabilidad. Si Chile Vamos va unido, podemos sacar en abril al menos un 45% de los convencionales. El rechazo, yendo la derecha dividida como va, no superará el 20%, porque mucha gente que es votante tradicional del sector no arriesgará su vida para ir a votar en un plebiscito que interesa básicamente a los políticos. Eso sería una derrota política que nos impedirá, a los que vayamos a defender las ideas de la libertad a la Constituyente, rescatar algo de la actual Constitución y de nuestro sueño de sociedad libre y justa.

—Pero su sector ya está desplegado por el Rechazo, ya partió la campaña.

—La peor contribución que puede hacer la gente que quiere conservar lo mayor posible de esta Constitución es votar Rechazo. Es inentendible votar Rechazo y a la vez andar diciendo que están preparando cambios a la Constitución. Ahora he visto que algunos le empezaron a poner apellidos al Rechazo. Como “Rechazo, para reformar”. ¿Qué es eso? Puro temor. ¿A qué le temen? ¡Por qué le temen a discutir una nueva Constitución y defender nuestras ideas en una Convención Constituyente! Las ideas no se defienden estando de rodillas. Pongámonos de pie y vamos a ganar. Cuando nuestro sector se une, derrotamos a la izquierda y triunfamos. Eso nunca hay que olvidarlo. La derecha tiene sueño de marmota y despertar de león.

—¿Cree que hay agua en la piscina para que su sector se sume?

—Ya hablé con Mario Desbordes, con la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, con el senador Felipe Kast y el ministro del Interior, Víctor Pérez, en varias ocasiones; también me reuní con José Antonio Kast, con quien tuve una muy buena conversación. He hablado con varios, y lo que yo les digo es que hagamos el último año de servicio a la patria y dejemos una Constitución para los próximos 30 años. Llegó la hora de menos blablá y más transpiración en nuestro sector. Estas batallas se ganan en terreno. Hay muchos opinólogos dando vuelta y falta más acción.

—¿Y qué le dijo José Antonio Kast?

—Tuvimos una larga conversación y me alegra enormemente haber coincidido en las materias de fondo. Quedamos en mantenernos en contacto.

—¿Va a tener un rol el exministro Andrés Chadwick?

—He hablado con él y me encantaría que asuma la Dirección Ejecutiva del Instituto Constitución 2022 que estamos formando, el que prestará el soporte a los convencionales del sector.

—Pero su llamado a rechazar el retiro del 10 por ciento de las AFP en su propio partido no fue acogido. ¿Con ese fracaso en la UDI no se ve complejo el panorama?

—Tengo un concepto muy distinto del fracaso. Yo solo siento que fracaso cuando no hago lo que estimo que es mi deber. Cumplí mi deber haciendo el llamado. No hago cálculos, si lo van a acoger o no. La UDI siempre navegó a contra ola y los chilenos la convirtieron en el partido más influyente del país.

—¿Le mostró el nivel en que está la UDI o la poca influencia que tiene usted hoy?

—Debo reconocer que esa votación fue bastante decisiva para tomar la decisión de volver. Si ya en la UDI algunos están en este nivel de populismo y pauteados por las redes sociales, concluí que no se puede ir a una Constituyente en estas condiciones de indisciplina, ya que se requerirá una sólida unidad de todos los convencionales de Chile Vamos y un coraje para enfrentar las amenazas de la izquierda no democrática, como ya le ocurrió a un senador que después de que lo amenazaron corrió a retirar su indicación. Ese será lo más probable el clima de la Convención. Y por eso se requiere que esté allí la gente con las convicciones más firmes.

—¿El senador Moreira dijo que “Longueira ya no es mi referente”?

—Me llamó profundamente la atención su declaración, porque dos días antes me había escrito por WhatsApp que quería conversar conmigo.

—¿Y su idea es volver para rescatar lo que fue?

—No. Una vez que se plebiscite la nueva Constitución, dejaré la presidencia y me retiraré de lo público. Formaré una directiva con jóvenes para que asuman la conducción a partir de que el país tenga aprobada la Constitución del 2022. Debemos retirarnos a los cuarteles, espero que ahora, eso sí, nos asciendan a general (r) (se ríe...).

—¿Y qué probabilidad de éxito ve de llegar a la presidencia dentro de la UDI en este contexto?

—No tengo la menor idea. Recién el miércoles me fui a Concepción a informarle a la Coca mi decisión. Le dije que me firmara el patrocinio de mi nueva ficha, lo hizo feliz, que postularía a la presidencia y que, si podía convocar a un consejo directivo ampliado lo antes posible para exponer mi punto de vista, y dado que había suspendido uno, me dijo que lo volvería a citar lo antes posible, dentro de esta a semana.

—¿Usted cree que se debe adelantar la elección de la directiva UDI o mantenerla en diciembre?

—No me parece necesario adelantarla. Estamos muy encima del plebiscito.

—¿Y en qué papel queda Jacqueline van Rysselberghe, quien ha sido una de las líderes del Rechazo?

—Creo que ha hecho una gran conducción del partido, enfrentando momentos muy complejos, los que ha sabido liderar con mucho equilibrio y manteniendo la unidad en la UDI. Ahora hay un cambio completo de la realidad, se suspendió el plebiscito de abril porque había 342 personas contagiadas. Hoy, con 405 mil contagiadas y 15 mil Activos, quieren hacerlo a toda costa. Eso lleva a cambiar las decisiones políticas. Como todos ganaremos con el Apruebo, si el plebiscito se hace, será un acto simbólico y no será necesario que las personas enfermas, convalecientes, mayores o que tengan algún riesgo vayan a votar. Esta propuesta salvará muchas vidas.

“Que Piñera llame a votar por el Apruebo”

—Andrés Allamand ha planteado que el escenario ideal es que el Rechazo y el Apruebo sean parejos.

—Estoy de acuerdo con Andrés, pero él sabe que eso no es posible. Entiendo que mucha gente de derecha que está por el Rechazo tenga temor, pero a los que no les puede ocurrir eso es a los que están en cargos de conducción, que por la falta de unidad y un relato común los llevan a una derrota evitable. Lo que nos debe unir a todos es el Apruebo, es decir, la disposición a hacer cambios. Pero no desde una hoja en blanco, es decir, “Apruebo, pero no de cero”. Con un resultado 80/20 los bolivarianos que lleguen a la Constituyente nos van a querer cambiar hasta el cóndor del escudo nacional sustituyéndolo por el perro Matapacos. Por eso es importante que Chile Vamos levante una tercera opción, que es el “Apruebo, pero no de cero”. No todo el Apruebo tendrá el mismo significado y nadie podrá adjudicárselo a su favor. Debemos liderar a que todos los que se han definido por el Rechazo que voten por el Apruebo, o en blanco o nulo, o, por último, que se abstengan de ir a votar por razones de salud o de otra naturaleza. Solo así los constituyentes de Chile Vamos que vayamos a la Convención nos legitimaremos para defender todo lo positivo de la actual Constitución.

—El Presidente ha reafirmado su prescindencia…

—Creo que lo que tiene que hacer el Presidente es jugarse por el Apruebo, ¡sin complejos! No va a ser una derrota. Debe enfrentar el miedo de los más duros de la derecha y salir jugando.

—¿El Gobierno puede quedar como perdedor si gana el Apruebo?

—El Gobierno solo quedará de perdedor si se juega por el Rechazo o si se mantiene neutro. Muy simple. Los alcaldes necesitan el 50% de los votos para ser reelegidos y los diputados, que ahora se eligen por un sistema proporcional, les basta como un 10% para reelegirse, es decir, necesitan el voto de los duros del sector. Así van a destruir esta derecha chilena que hemos construido todos juntos y que hoy representa al 45% del país, que nos ha permitido, en dos ocasiones, alcanzar el gobierno, después de más de 50 años. Que el Presidente Piñera ojalá convoque a su gabinete y llame a estar por el Apruebo. ¿A qué le tememos? La derecha no puede estar de rodillas ante los violentistas. Pongámonos de pie, y la forma es que aprobemos.

—Algunos dicen que después del plebiscito al Presidente solo le queda administrar.

—Los gobiernos de derecha sin relato solo administran. Y aún es tiempo de cambiar eso. La incorporación de Víctor Pérez y otros ministros fue un acierto en este sentido.

“Voy a demandar a los de la fiscalía”

—Usted aún no termina con sus procesos judiciales, en octubre parte su juicio oral por cohecho.

—Soy inocente, tengo la tranquilidad y paz interior de saber que es imposible que se me acuse de un delito que nunca existió. No tengo que rendirle cuentas a nadie. Que digan lo que quieran. Estoy esperando el juicio oral hace mucho tiempo, y a pesar de las presiones y humillaciones de la fiscalía, me opuse a llegar a cualquier acuerdo con ellos.

—Pero hay evidencia de que usted siendo senador envió al gobierno un artículo sobre el royalty minero que había sido visado por Patricio Contesse, gerente de SQM.

—Quiero que alguna vez quede claro esto. Era el 2010, el país estaba destruido por el terremoto. La oposición había rechazado en el proyecto del gobierno para recaudar recursos los artículos del royalty minero. Ese mismo día el ministro Cristián Larroulet me pidió que consensuara con la Concertación un nuevo proyecto, ya que con el rechazo se caían los 600 millones de dólares para la reconstrucción. Inicié las conversaciones y negociaciones como lo registró la prensa en esa época con la oposición; me reuní con Lagos Weber, Zaldívar de la DC, incluso con Ricardo Lagos, para saber cómo lo hizo él cuando en su gobierno se hizo el mismo impuesto. Cuando tenía el consenso, me pidieron que hablara con las mineras nacionales, y fui a hablar con Antofagasta Minerals para ver si apoyaban el proyecto porque o si no, las mineras internacionales no lo harían. Me dijeron que lo apoyaban. Y luego fue el turno de SQM con Patricio Contesse, que representaba a las mineras no metálicas nacionales, le mostré el acuerdo con la Concertación, y también me dijo que lo iban a apoyar. Me estaba yendo y me dijo que había una discriminación a la minería nacional; como ello no podía ocurrir, le dije que me lo mandara por correo. Días más tarde me lo envió y yo se lo despaché a Larroulet a las pocas horas con la corrección que había hecho. Eso es todo. Entendiendo que efectivamente había una discriminación a la minería nacional, el gobierno incorporó la propuesta.

—Al ser sobreseído de delitos tributarios, luego que el Servicio de Impuestos Internos no haya presentado una querella, ¿le facilita demostrar que no hubo cohecho?

—No se puede demostrar algo que nunca existió. No puede haber una persona más revisada que yo, imposible, y no se encontró nada, porque no hay nada que encontrar. No he tocado ni un peso indebido en mi vida. Lo que está haciendo la fiscalía es un asesinato de imagen, y a mí me asesinaron, y yo he sido intachable en mi vida. Yo voy a demandar a los de la fiscalía cuando termine todo esto. No puede haber en democracia un organismo que persigue a un ciudadano como lo ha hecho conmigo, siento un deber hacerlo. Y así lo haré.

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