No es 100% presencial ni tampoco a distancia. A nivel internacional, “hyflex” es una de las denominaciones utilizadas para referirse a la educación en formato híbrido, que combina elementos de las clases tradicionales con el uso de la virtualidad.

Y es una de las soluciones que las universidades chilenas barajan para el segundo semestre, en vista de que aun cuando algunos alumnos puedan ir, los resguardos sanitarios posiblemente impidan que las salas estén llenas.

La U. Adolfo Ibáñez (UAI) ya equipó 52 aulas para implementar este modelo. Con una inversión de US$ 50 mil por sede, instaló cámaras para mostrar distintos ángulos —la pizarra, el profesor exponiendo o los alumnos, por ejemplo— y micrófonos para que quienes participan desde su hogar escuchen todo el ambiente. En las paredes se colocaron pantallas, donde se verá a quienes están conectados.

Jorge Villalón, director de Transformación Digital de la UAI, afirma que un objetivo central es lograr una interacción fluida y una experiencia de la misma calidad para todos los alumnos. Para eso, la iniciativa también contempla que cada profesor esté acompañado de alguien que le asista en el aspecto audiovisual, cambiando la cámara que aparece en pantalla y comunicando las inquietudes de los participantes en Zoom.

“Si estoy en la mesa veo el chat, pero si me voy porque quiero escribir algo en la pizarra, ¿cómo voy a seguir viéndolo? Terminas dándoles una mala clase a los que están presenciales, porque estoy pegado acá (en el computador), o a los que están en línea, porque no los escucho ni tomo en cuenta”, comenta el especialista en inteligencia artificial.

En el proceso de toma de ramos se ofrecieron 285 secciones en esta modalidad. “Se coparon todas”, destaca sobre el interés que generó en los estudiantes.

En la U. del Desarrollo también están preparados para usar este formato: han hecho pruebas e incluso les han rayado el piso a los profesores, para indicarles los puntos en que deben ubicarse para aparecer en cámara. Daniel Contesse, vicerrector de Innovación y Desarrollo, coincide en que es clave permitir que todos participen de igual forma. Para esto, sostiene que el uso del chat puede ser fundamental: “Probablemente sea el ayudante el responsable de administrarlo. Va a ser una especie de embajador de los que están en su casa”.

Llegaron

“para quedarse”

En la U. de Chile también hay unidades que están avanzando en esta línea, como la Facultad de Economía y Negocios (FEN). Allí, además de impulsar otras modalidades de aprendizaje virtual, se han hecho pilotos equipando salas con proyectores, cámaras, micrófonos y tablets, para permitir una comunicación más fluida entre el campus y los hogares de los alumnos.

José Miguel Piquer, director de Servicios de Tecnologías de Información y Comunicaciones del plantel, está convencido de que innovaciones como la habilitación de estos espacios mixtos llegaron “para quedarse (…). Hemos aprendido tanto nosotros como los estudiantes que hay cosas que se podían hacer y funcionan súper bien, o incluso mejor, usando tecnologías”.

“Como se ve el futuro de la pandemia, incluso para 2021 creo que vamos a tener que convivir mucho tiempo con pocos alumnos que van a clases, un grupo que asistirá remoto y otro que las podrá ver después”, añade. En este último caso, por ejemplo, estarían quienes tengan dificultades de conectividad o compartan un computador con otras personas.

Piquer destaca que la modalidad híbrida, al permitir que el docente tenga con quienes interactuar de forma física, pueden potenciar una clase más fluida.

En las clases de Zoom más convencionales, observa, “los estudiantes tienden a tener sus cámaras apagadas, y el profesor a hablarle a una pantalla negra (…). Tienen la sensación de hablar en el desierto”.

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En la U. de Chile, la tecnología también ha sido la respuesta para alumnos de carreras de áreas como la salud, para quienes ha resultado imposible asistir a los campos clínicos.

Los estudiantes han podido experimentar la telemedicina interactuando con pacientes simulados (actores preparados para el trabajo telemático), para generar diagnósticos y revisar casos clínicos de forma virtual, en ejercicios en que sus decisiones los llevarán a distintos escenarios. Con realidad virtual, también han podido conocer pabellones e, incluso, revisar el cuerpo humano de formas en que físicamente no podrían.

En la Facultad de Ciencias comenzaron a virtualizar algunos elementos de la docencia en 2019, y con la pandemia hubo ramos que hicieron la totalidad de sus clases online. Hay laboratorios que se dictaron de forma virtual o grabada, con el profesor en el campus y los alumnos en sus casas.

Para el segundo semestre, esta modalidad se extendería a otras actividades de laboratorio, por la importancia del aspecto práctico de la formación.

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Con el desconfinamiento gradual de la ciudadanía y una mayor movilidad en la ciudad, una de las preocupaciones de las autoridades es el comercio ambulante informal, que durante la crisis se ha masificado e involucra un claro riesgo de diseminación del virus, al apropiarse de espacios públicos y no poder regularlo sanitariamente.

Por esto, en comunas que han entrado en transición se ha anunciado una fuerte fiscalización tanto al comercio establecido como a este tipo de negocios. Lo mismo sostuvo la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, quien dice que la situación de su comuna será muy similar a lo que pasó durante esta semana en Ñuñoa, con un notorio mayor flujo de personas en las calles.

Así, disponen de equipos de seguridad vestidos de civil para no ser detectados y poder cursar multas a los infractores.

“Serán sancionados con hasta 5 UTM tanto quienes compran como quienes venden, de acuerdo a nuestra ordenanza”, plantea la jefa comunal, y agrega que “además, si no cuentan con sus permisos sanitarios, se arriesgan a graves sanciones”.

Matthei es enfática en reiterar que “acá no habrá ‘chipe libre', ya que seremos inflexibles en la fiscalización de todos aquellos que no respeten las normas”.

“Desde el origen”

En Estación Central, una comuna que también se caracteriza por tener una gran cantidad de población que se dedica al comercio ambulante irregular, sobre todo en zonas de terminales y ejes comerciales, el alcalde Rodrigo Delgado dice que están trabajando en una estrategia para combatir el problema “desde el origen”.

Todo esto, previendo que por sus buenos indicadores sanitarios (similares a los de Providencia), la comuna salga pronto de la cuarentena total.

El municipio realizó un catastro en los cerca de 400 mal llamados “cités” que hay en la comuna: viviendas colectivas en que, en la mayoría, existen situaciones de arriendos abusivos y hacinamiento, y en las que detectaron que gran parte de las personas que viven en ellas trabajan en el comercio informal.

Por esto, se optó por elegir delegados en cada inmueble y crear una mejor coordinación con el municipio para que este les pueda entregar los insumos que necesitan y así ellos no tengan que salir a la vía pública.

“Más del 90% de las personas que viven en estos ‘cités' trabajan en el comercio informal. Entonces, si lográbamos controlar en el origen el comercio ambulante más que andar persiguiéndolos en la cuneta, consideramos que era mucho más eficiente y efectivo”, plantea Delgado.

El intendente metropolitano, Felipe Guevara, afirma que están coordinados con el municipio de Providencia y las policías para la “reapertura” la próxima semana. Dice que “es una comuna que tiene comercio ambulante desde el sector de Antonio Varas hasta Tobalaba, y no podemos permitir que esas personas, que no respetan la distancia física, que no tienen permiso y que vienen de comunas que siguen en cuarentena, se tomen el espacio público”.

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Según registros del Ministerio de Salud, cerca del 30% de las personas albergadas y que permanecen en cuarentena preventiva en las “residencias sanitarias” de Arica corresponden a extranjeros, que entraron a Chile por pasos terrestres no habilitados, al norte de la ciudad.

La autoridad sanitaria informó que son 146 extranjeros, los que representan el 27% de las 546 personas que hasta ayer permanecían en estos recintos implementados por la autoridad sanitaria.

También se indicó que desde el inicio de la emergencia del coronavirus, un total de 429 extranjeros, que ingresaron eludiendo los controles formales en el complejo fronterizo Chacalluta, han sido derivados a “residencias sanitarias”, donde tienen que permanecer por un período mínimo de 14 días de aislamiento. Ahí cuentan con cuatro comidas al día, servicios básicos, atención médica y actividades físicas para quienes lo requieran.

Además, y por nacionalidad, el 76% de los 429 extranjeros han sido ciudadanos venezolanos, seguidos por colombianos (7%), peruanos (4%) y otras nacionalidades (13%).

El jefe de la Defensa Nacional en Arica, general Luis Cuéllar, señaló que “a la persona se le detiene (tras ingresar al país por la frontera norte), si lo detienen los militares, que normalmente está sucediendo así, pasan a disposición de la Policía de Investigaciones, se da cuenta a la fiscalía y finalmente es la Intendencia la que hace un proceso persecutorio para que, en un plazo de seis meses, se pueda decretar la expulsión. Como estamos en pandemia, las personas, una vez que son detenidas, se van a una ‘residencia sanitaria'”.

Solo en las últimas tres semanas, siete “coyotes” —personas que forman parte de bandas delictuales internacionales que guían a esos extranjeros entre Tacna (Perú) y Arica— han sido detenidos, formalizados por el delito de tráfico de migrantes y han quedado recluidos en la cárcel de Arica.

Mientras que en ese mismo lapso, 105 extranjeros han ingresado de manera ilegal por entre los hitos 1 al 11.

“Coyotes”

La Fiscalía ha informado que cobran hasta US$ 500, por persona, por cruzar a pie la frontera hacia Chile.

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La Corte de Apelaciones de Santiago, integrada por los ministros Carlos Gajardo, Alejandro Madrid y la abogada integrante Paola Herrera, condenó a cuatro miembros en retiro del Ejército, entre ellos al exintegrante de la Junta Militar y exsenador designado Santiago Sinclair Oyaneder, por 12 homicidios calificados del episodio Valdivia de la causa conocida como “Caravana de la Muerte”.

La sentencia condena a Sinclair a cinco años y un día de presidio, como autor, al igual que a Juan Viterbo Chiminelli Fullerton. En la misa calidad, a Pedro Octavio Espinoza Bravo a 10 años de presidio. Mientras que Emilio Robert de la Mahotiere González recibió tres años y un día de presidio, como encubridor.

Se dispuso, además, que el fisco pagara una indemnización total a los familiares de las víctimas de $1.910 millones.

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